diciembre 13, 1987

México PAN

Dedicada por Maquío a los habitantes del XII distrito del Estado de México (Atizapán de Zaragoza)

diciembre 12, 1987

Programa Partidos Políticos PAN

Programa del Partido Acción Nacional en la serie Partidos Políticos de la Secretaría de Gobernación
(No tengo la fecha, pero debe ser de finales del 87 o principios del 88)

Civilización y Libertad


Entrevista ciudadana realizada por Civilización y Libertad, AC

¿Quién es Maquío?

Folleto promocional realizado por Paco Calderón, originalmente para la campaña de Maquío para gobernador de Sinaloa y, posteriormente, adaptado para la campaña presidencial







diciembre 11, 1987

Movimiento cívico nacional para la restauración de la soberanía del pueblo

Llamado a la nación del Ing. Manuel J. Clouthier, candidato presidencial del Partido Acción Nacional al iniciar su campaña política en Dolores Hidalgo, Gto., el 11 de diciembre de 1987.

Mexicanos:

Hace 177 años, aquí en Dolores, Don Miguel Hidalgo y Costilla inició la lucha que le dio a la nación mexicana la libertad, la independencia y la soberanía.

En este mismo sitio el Padre de la Patria exhortó al pueblo a tomar en sus manos su destino, a sacudirse el dominio político, social y económico de la colonia y a darse un nuevo orden de libertad y justicia. La convocatoria que en este lugar hizo el Cura Hidalgo fue secundada por el pueblo, porque la nación mexicana hacía tiempo que estaba madura para su emancipación. Lo primero que Don Miguel Hidalgo hizo al iniciar la liberación nacional fue abrir la prisión, posteriormente proclamó la abolición de la esclavitud y la aniquilación de los estancos y monopolios así como la derogación de los excesivos tributos que la corona española había impuesto al pueblo.

Hoy estamos aquí para darle un nuevo impulso a la independencia nacional. La lucha de ayer fue para liberarnos del coloniaje externo, ahora, de cara al futuro, iniciaremos una batalla para romper el avasallamiento interno que nos han impuesto los regímenes del priato.

Llegamos a Dolores Hidalgo, a esta Cuna de la Independencia, a iniciar una nueva batalla en favor de la nación mexicana. Una nueva lucha para restaurar la soberanía del pueblo y para reivindicar los derechos que a la sociedad le han sido sustraídos y arrebatados por un sistema político antidemocrático e injusto.

No se trata de un acto simbólico. Es el comienzo real de un nuevo movimiento cívico nacional para liberar a la nación de la colonización presidencialista y el paternalismo practicado por el grupo que monopoliza a espaldas del pueblo el poder político en México desde hace más de medio siglo.

Por eso desde el mismo lugar donde se inició la independencia hago un llamado a todos los ciudadanos de México a enrolarse a participar con entusiasmo y pasión en la construcción de una nueva patria ordenada y generosa.

Esta nueva lucha política será pacífica y civilizada, porque nuestra campaña es constructiva y no de desorden o violencia. Por eso será profundamente estabilizadora. Entendiendo la estabilidad política como el orden social en la justicia, la libertad y la democracia.

Será una nueva gesta heroica de toda la sociedad, porque no se trata de repetir la negra historia de los caudillos mesiánicos, que primero suplantan los deberes y las responsabilidades que cada uno de los ciudadanos y las organizaciones sociales intermedias tienen en la solución de sus propios problemas y luego les secuestran los derechos y las libertades más fundamentales. Todo lo contrario, la campaña que hoy iniciamos tiene como principio inspirador toral: Que cada mexicano asuma a plenitud el papel que le corresponde en el cambio político que proponemos, con todos sus costos, sus deberes y sus derechos.

Esta movilización ciudadana tiene por objetivo fundamental enderezar al país. Poner a la sociedad civil en el lugar que naturalmente le corresponde y expulsar al gobierno de las áreas que ilegítimamente ha invadido en la política, en la educación y en la economía. Como candidato a la Presidencia de la República por el PAN convoco a todos los mexicanos de buena voluntad a sumarse a esta campaña del cambio democrático y solidario para México.

En nuestra Convención Nacional celebrada el pasado mes de noviembre los miembros de Acción Nacional estudiamos, discutimos y aprobamos una plataforma política que contiene la pauta del cambio político que ofrecemos al pueblo de México. Es un documentos que contiene soluciones reales y viables a los problemas que lastiman a todos los mexicanos. Es un programa de gobierno que habrá de hacerse realidad gracias al éxito del movimiento cívico que hoy iniciamos. Tenemos pues programa, soluciones y proposiciones viables y no sólo hacemos críticas.

Por supuesto que seguiremos señalando con toda crudeza y dureza los errores del gobierno, porque éste es el culpable de la ruina nacional, pero al lado de ellas estará siempre nuestra propuesta de cambio.

El cambio que proponemos se sintetiza en diez grandes líneas:

1.- Poner límites al poder, a través del sufragio efectivo, el respeto a los derechos humanos, hacer realidad el federalismo, el municipio libre, la división de poderes, reorganizar la administración pública, democratizar el Distrito Federal y dar amplio margen a las libertades políticas.

2.- Adaptar de una vez por todas las relaciones Iglesia-Estado a las condiciones reales de la sociedad mexicana, sobre la base del respeto a los derechos humanos y la libertad de conciencia. Queremos vivir en el siglo XXI y no encadenados al siglo XIX.

3.- Reconstruiremos la economía, bajo el principio de subsidiariedad, tanta sociedad como sea posible y sólo tanto gobierno como sea necesario, rediseñaremos el papel del Estado en el que hacer económico. Renegociaremos con criterio de equidad y justicia la deuda externa y la deuda interna, haremos menos gravosa la carga fiscal que actualmente pesa sobre el pueblo. Acabaremos con la inflación y la carestía, ésta tiene origen político y portante sólo podrá combatirse eficazmente el aumento de precios, si cambiamos el actual sistema político que abusa de la política económica para fines de sostener en el poder al mismo grupo que empobrece al pueblo.

4.- Haremos realidad el principio de Tierra y Libertad, dando la propiedad de las parcelas a los ejidatarios y que los campesinos decidan por sí mismo, sin imposiciones, el régimen de tenencia de la tierra que quieran para sus bienes. Protegeremos decididamente la pequeña propiedad, y a través de una política agropecuaria moderna propiciaremos que los productores agricultores eleven su nivel de vida.

5.- Haremos una política de desarrollo socio-económico armónico en la que la industria, el comercio y el turismo tengan como finalidad no sólo el crecimiento económico y el aumento del producto interno bruto, sino la distribución del ingreso y sobre todo que los mexicanos eleven su bienestar.

6.- Combatiremos severamente la degradación del medio ambiente y la contaminación.

7.- El sistema educativo cambiará. Derecho preferente de ios padres de familia a elegir la educación de sus hijos y función subsidiaria del gobierno. Restauraremos la libertad de enseñanza, haremos llegar la educación a todos los mexicanos, dignificaremos la noble tarea de los maestros, y seguiremos impulsando los libros de texto gratuito, pero no serán ni únicos ni obligatorios y en la elaboración de los planes de estudio participarán los padres de familia, los maestros y los técnicos.

8.- Desarrollaremos una política de procuración de justicia efectiva, y restauraremos la seguridad pública, combatiremos la delincuencia, el alcoholismo y la drogadicción y sobre todo daremos atención especial al fortalecimiento de las familias mexicanas.

9.- En el cambio que proponemos buscaremos que la democracia no sólo se viva en sus aspectos formales y procesales, sino que se haga realidad y se viva en las relaciones obrero-patronales, en la creación de empleos, en la seguridad social, la salud pública, en el respeto a las comunidades indígenas, en la protección a los ancianos, los niños y la juventud. Pondremos atención especial a que con base en la subsidiariedad y la libertad se garantice una alimentación suficiente a la población. Revisaremos por tanto el papel que está desempeñando la CONASUPO y todas sus agencias, para ponerlas efectivamente al servicio de la población y no para el provecho de los burócratas que la manejan.

10.- Nuestra política exterior será congruente no sólo con los principios fundamentales de la Soberanía Nacional y la convivencia pacífica de todos los pueblos, sino con nuestra democracia interna. No seremos candil de la calle y obscuridad de nuestra casa. Sabemos que el mundo moderno es interdependiente y nuestra política exterior debe producir un efecto positivo al pueblo de México, consecuentemente desataremos nuestra política exterior de mitos ideologizantes y radicalismos ajenos al auténtico sentir de la población. Cultivaremos amistad, cooperación y buen entendimiento con todos los pueblos de la tierra, pero serán prioritarias nuestras relaciones con los vecinos más cercanos y con nuestros hermanos latinoamericanos. En Centroamérica apoyaremos la paz, la democracia, la libertad y la no intervención.

Sostengo firmemente que es posible tener una patria como un hogar amplio y acogedor, en la que todos nos sintamos seguros, protegidos, estimados y respetados, en la que cada mexicano encuentre los elementos y las condiciones adecuadas para su propio desarrollo y perfeccionamiento.

Afirmo que podemos darnos un sistema político en el que los gobernantes no reciban culto público personal, ni formen una clase social privilegiada. ¡Si podemos hacerde México una auténtica República democrática representativa y federal!

Entre todos podemos hacer que la democracia, la justicia y la libertad, sean una realidad en nuestra patria y no sólo palabras huecas en los discursos.

Unámonos para restablecer !a confianza en nosotros mismo, para que ia incertidumbre, el miedo y los rumores no nos asalten continuamente. Si podemos acabar con la carestía, impidiendo que continúen en el poder los aprendices de brujo del priato, que primero crean la inflación y luego se asustan de sus consecuencias y no saben cómo pararla.

Porque sé que todo esto puede ser realidad si los mexicanos nos solidarizamos y damos esta nueva batalla por México, hago un llamado urgente a todos los compatriotas a tomar su lugar y a escoger su trinchera.

Sé que podemos liberar a México del desastre en que lo han hundido los malos gobiernos. Como pudimos liberar a José Domingo Caamal Bee de la injusta prisión en la que estuvo por defender el voto.

A los apáticos les solicito un momento de reflexión profunda, para que recurran a la nobleza natural que todo ser humano tiene en su corazón y se apresten a participar en la lucha.

A los que han perdido la esperanza y la ilusión en un México nuevo, los invito a mirar de frente a sus hijos y seres queridos, y del amor filial extraigan fuerzas para luchar al lado de quienes aún creemos que podemos componer la grave situación en la que se encuentra el país.

A los abstencionistas, que por frustración o incredulidad huyen del proceso electoral, los exhorto apensar, que con su actitud de evasión política lo único que logran es que las cosas empeoren en el país y luego van a deprimirse más.

A todos los mexicanos les pido un voto permanente y activo por el cambio. Voto permanente, porque no basta acudir a las casillas el día de la elección, será necesario votar antes y después de la fecha señalada para sufragar en las urnas, convenciendo a otros de la necesidad y la posibilidad real del cambio y defendiendo el voto. Y voto activo porque es preciso trabajar intensamente desde el día de hoy hasta el miércoles 6 de julio, en formar un contingente de ciudadanos suficientemente numeroso y fuerte para derrotar a la imposición y hacer válida y actuante la soberanía popular.

Llamo a todos los patriotas a entregar por la salvación de México algo muy concreto:

Les pido 210 días de trabajo arduo, apasionado, entusiasta en una intensa tarea de organización ciudadana para iniciar el cambio el día de las elecciones; para que no se quede ni una casilla sin vigilancia y para defender el triunfo con éxito.

Porque sé que la situación ya está madura para el cambio, no tengo la menor duda que triunfaremos. Adelante, llegó la hora decisiva.

¡Por México, con Acción Nacional, a la victoria!.

noviembre 26, 1987

Pueblo de México, no hables ¡grita!

Lic. Mercedes Murillo de Esquer
Noroeste de Culiacán
Noviembre 26, 1987

Es tema de campaña del candidato oficial Salinas: "Que hable México" pero en estos momentos no sólo se requiere hablar sino gritar y actuar.

El hablar es un buen llamado a la población para que se exprese; sin embargo la situación en que han colocado al pueblo de México las administraciones de los últimos tres presidentes de la República, emanados del partido oficial, es suficiente para pedirle al pueblo no sólo que hable, sino que grite.

¿Qué ama de casa no quisiera gritar al entrar al mercado y darse cuenta que el salario del marido no le alcanza para comprar ni siquiera la comida necesaria básica para nutrir a su familia? Menos le alcanzará para vestir o comprar un libro.

¿Qué habitante de la sierra no quisiera gritar y actuar en contra de los soldados que se ensañan y vejan a los campesinos, mientras que los verdaderos narcotraficantes viven como reyes?

¿Qué madre no quisiera gritar y golpear a los judiciales estatales y federales cuando le entregan a su hijo torturado?

¿Qué joven profesionista sin trabajo no quisiera gritar pidiendo trabajo?

¿Qué mexicano no quisiera gritar porque paga más de luz que de renta de su casa, gritar porque su teléfono tiene meses descompuesto, gritar porque el recibo del agua ha aumentado exorbitantemente?

¿Cuantos presos no quisieran gritar por las enfermedades que adquirieron dentro de la cárcel como tuberculosis y hepatitis por falta de comida e higiene, gritar por la prostitución sin control, gritar por la lentitud de los procesos?

Pueblo de México, no hables, grita contra el sistema, por la inflación que ha deteriorado el poder adquisitivo de la gente que ya no puede comer ni carne, ni pescado, ni pollo, ni huevos, ni verduras porque no le alcanza el salario.

Pueblo de México, no hables, grita en contra de los soldados que han cometido tantas injusticias con los campesinos pobres.

Pueblo de México, no hables, grita en contra de la tortura y la violencia de los cuerpos policiacos.

Pueblo de México, no hables, grita para que el gobierno en vez de gastar dinero en campañas políticas, en burocracia improductiva y en el sostenimiento de empresas paraestatales deficitarias, que gaste el dinero del pueblo en la creación de empleos.

Pueblo de México, no hables, grita en contra de los exorbitantes cobros de los servicios públicos.

Pueblo de México, no hables, grita para que el presidente de México convierta las cárceles en centros de rehabilitación en vez de focos de contaminación moral y física.

Pueblo de México, no hables, grita y vota por el Ing. Manuel J. Clouthier que es la esperanza de cambio ya que "Maquío" cuenta con el partido, la organización, la gente y el empuje para el cambio y sólo espera que el pueblo inconforme pero sumiso y callado, despierte y no sólo hable sino que grite y vote en contra de un gobierno antidemocrático, ineficaz y corrupto.

Pueblo de México, no hables ¡grita!

Volante que retoma un artículo del periódico Noroeste de Culiacán, Sinaloa
Noviembre 26, 1987

Anverso


Reverso

noviembre 22, 1987

Tarea de articulación de una lucha popular: Eso debe ser la campaña

Manuel J. Clouhtier
Noviembre 22, 1987

Antes que nada deseo agradecer la confianza que han depositado en mí para encabezar, como candidato a la Presidencia de la República, una nueva etapa en la lucha política para conseguir el cambio que transforma a México en una patria ordenada y generosa.

Ser el candidato presidencial de Acción Nacional es un altísimo honor que impone severas responsabilidades. Luís Cabrera en 1946, al declinar su postulación, la consideró “La más alta distinción que puede conferirse a un ciudadano”. En los mismos términos se expresaron posteriormente al aceptar esta candidatura, don Efraín González Luna, Luís H. Álvarez, José González Torres, Efraín González Morfín y Pablo Emilio Madero.

Para mí, además de un honor, representa un compromiso. Así lo siento, porque esta campaña será la continuación de la heroica lucha que miles de panistas de toda la República han sostenido a los largo de ya casi medio siglo por la salvación de México. Por eso quiero rendir en este momento un homenaje a los fundadores y a todos aquellos panistas que en las distintas épocas han sostenido con reciedumbre y entereza el pendón de la dignidad ciudadana y la proclamación en las plazas públicas de los más altos valores del espíritu en la vida política nacional.

Vamos a dar esta campaña dentro de la más acendrada mística panista, mística de entrega a las mejores causas de la nación con profundo sentido de servicio al pueblo. Es por ello que por encima de las simpatías personales a partir este momento imperará entre nosotros la “camaradería castrense” de la que hablará Efraín González Luna. Será ese estilo de hermandad en los ideales, el que nos dará la fuerza para conquistar la victoria.

Hace un año, cuando la voluntad del pueblo de Sinaloa fue burlada y atracada por el gobierno, expresé: “aún no he empezado a luchar”. Esta frase no fue sólo una expresión de indignación por el fraude electoral. Fue la ratificación de mi convicción profunda de que la conquista de la democracia, la justicia y la libertad exige esfuerzo permanente y sacrificios constantes de todos los mexicanos que aman su patria. Seguir en la lucha con renovados ánimos sobreponiéndose al maquiavelismo del sistema, constituye nuestra primera victoria, porque significa que nuestras almas siguen vibrando por los mejores ideales y nuestra voluntad no ha sido quebrada por los atropellos del régimen.

Al iniciar esta campaña, los invito a que repitamos todos los días, frente a los obstáculos y las debilidades que nos asalten, esta misma renovación de propósitos de lucha. Sólo así podremos ser la levadura del pueblo, sólo así contaremos con autoridad moral para convocar a los mexicanos a unirse en torno al programa y a los candidatos de Acción Nacional.

Esta campaña va a exigir de todos nosotros algo más que buenas ideas y espíritu de lucha. La situación en la que se encuentra el país nos demanda también audacia. El sistema político del priato ha quebrado al Estado y empobrecido al pueblo. La oligarquía que se ha apropiado del gobierno y ha monopolizado el poder, pretende legitimar su hegemonía con promesas de "modernización" y con expresiones retóricas que traicionan y contradicen aun en el mismo momento de pronunciarlas. Nuestra audacia nos debe llevar a desenmascarar el nuevo engaño.

El grupo que usufructúa el poder ha sometido el orden jurídico, la educación y la economía a sus propósitos facciosos de permanencia eterna en el ejercicio del gobierno. No ha dudado en recurrir a la represión, a la intimidación institucional, a la difamación, al control de los medios de comunicación y a la demagogia.

- La Constitución, luego del manoseo sexenal al que ha estado sujeta, no expresa ya las auténticas aspiraciones del pueblo, sino un supuesto "proyecto de nación" al gusto de la minoría que domina los espacios legislativos que pueden transformarla.

- La economía nacional ha sido destruida inmisericordemente.

- Somos el segundo país más endeudado del mundo.

- El costo de los intereses de la deuda externa representa casi el 60 por ciento de los ingresos del gobierno.

- Estamos ya en un proceso de inflación galopante que en este año pasará del 140 por ciento.

- El crecimiento económico se ha detenido. En este sexenio será negativo.

- Cunde el desempleo. Durante esta administración se habrán creado un millón de plazas de trabajo, cuando debieron haberse creado por lo menos seis millones, en virtud de que cada año un millón de mexicanos ingresa al mercado de trabajo.

- El peso cada día vale menos. En tan solo este sexenio ha caído de cerca de 100 pesos por dólar en 1982 a más de 2,500 pesos por la misma divisa.

- El sistema educativo nacional está en ruinas. Según el rector Carpizo, el 92 por ciento de los muchachos que pretenden ingresar a la UNÁM no son capaces de alcanzar el 6 de calificación.

Tenemos en cifras oficiales, un promedio nacional de 5o. año de primaria, la deserción escolar a nivel primaria es altísima y hay más de 15 millones de analfabetas.

- El campo mexicano no cubre las necesidades nacionales el pueblo come cada día menos huevo y carne. Importamos anualmente más de 6 millones de toneladas de granos.

- El centralismo ha debilidato a la Nación. Los estados de la Federación se han convertido en colonias del Centro y los ciudadanos de la provincia son tributarios de la gran capital.

Los ususfructuarios del poder declaran abiertamente que se sienten satisfechos, porque el país no se les ha deshecho entre las manos, y reclaman nuestros aplausos para quien promete que habrá continuidad con esta perversa obra.

Sólo los ingenuos y los cómplices pueden encubrir semejante desastre. Sólo los beneficiarios del actual estado de cosas se pueden sentir molestos de que se presente la realidad nacional tal como es sin maquillajes ni eufemismos.

A nosotros nos corresponde denunciar esta destrucción del país. Nosotros no podemos callar frente a esta depredación a que ha sido sometido el país en aras de mantener a una minoría en el poder Minoría, sí, porque, hay que decirlo desde ahora, aquellos que se dicen representantes de "las mayorías" no lo son. Hace tiempo que sus propias cifras electorales amañadas e infladas lo niegan. Tienen la fuerza para imponerse, pero no tienen ni legitimidad de origen ni legitimidad de ejercicio, lo cual los priva de la autoridad moral.

Bien sabe esta minoría estridente que usa los recursos públicos para autopromocionarse y comprar silencios, que no representa a la mayoría de los mexicanos y por eso intenta trastocar el sentido de la democracia. Menosprecia la democracia electoral llamándola despectivamente "anglosajona" o "eurocentrista", y habla de una democracia "a la mexicana" que no necesita de los votos de los ciudadanos para legitimarse. Por eso mediante el fraude ahuyenta a los votantes de las urnas y sonríen socarronamente ante el abstencionismo porque, dicen, el que calla otorga.

Esto no puede continuar. La situación exige de todos nosotros poner manos a la obra de la restauración nacional. Tenemos programa, tenemos partido, que no falten los hombres. Por mi parte aquí estoy, dispuesto a llegar hasta donde la ciudadanía lo demande.

Pero debo decirlo con toda claridad: ésta no es obra de un hombre solo. Ni siquiera de un puñado de estupendos líderes. Esta es una portentosa obra que corresponde al pueblo entero. Nosotros podremos acaso organizarlo y dirigirlo, pero será la propia ciudadanía la que deba tomar en sus manos la construcción de su futuro. No haremos ni caudillismo, ni paternalismo.

La campaña debe ser ante todo una tarea de articulación de una lucha popular. Vamos por el cambio, pero no por nuestro cambio, sino por el cambio que el pueblo marque.

La minoría en el poder, a través de sus escritores a sueldo, intenta atemorizar a la población, porque dice que hablar en este tono es violento y poco galante.

Las elegancias no se las merecen quienes han lastimado, saqueado y arruinado al país. Quieren que les hablemos y los critiquemos con palabras amables. Los tratamos como lo que son. Y por lo que ve a la violencia, nada más falso: nosotros estamos convocando al pueblo a poner en práctica una de las pocas cosas que quedan de la original Constitución de 1917: El ejercicio de la soberanía, que según nuestra genuina Carta Magna corresponde al pueblo, para mediante procesos electorales honestos y pacíficos modificar en todo tiempo la forma y el régimen de Gobierno.

AMIGOS PANISTAS:

En los próximos 225 días habremos de desplegar una campaña victoriosa. Entreguemos en estos días todo nuestro entusiasmo, entrega y valor por el cambio democrático de México. Que no haya un solo Estado, ni un sólo distrito fuera de esta gran batalla. Es cierto que no vamos a competir con un partido político. Vamos a enfrentarnos a una maquinaria de poder que se reserva para sí todas las ventajas y todos los recursos de la administración pública. Pero que no nos arredre el reto: si somos capaces de comunicar al pueblo nuestro mensaje, de devolverle la esperanza y de canalizar construcitivamente su enojo e irritación, nos constituiremos en una fuerza capaz de lograr el cambio. Debemos inflamar todos los corazones de México de un espíritu cívico activo y convencer:

- A los jóvenes, de que ellos poseen la fuerza y energía, la frescura y deseos de cambio que el país requiere.

- A las mujeres, de que la única salida es la acción de nosotros, de que vivimos en la era de reivindicaciones; de que ellas han sufrido la opresión y represión y han ido saliendo. Lo mismo tendrá que hacer México, y ellas pueden jugar un papel importante.

- A los burócratas, trabajadores y empleados de paraestatales, de que ellos no han vendido su dignidad, por la retribución que reciben por su trabajo.

- A los miembros del ejército, de que su lealtad es con la Nación, no con un partido, y no pueden estar con el opresor sino con el oprimido; de que ellos forman parte del pueblo y a él se deben; de que la fuerza se genera de abajo hacia arriba, de adentro hacia afuera.

- A los trabajadores, de que la dignidad exige no dejarse amedrentar y marcar por un sindicato que los afilia compulsivamente a un partido donde los únicos beneficiados son los líderes. Que la solidaridad es mejor que la lucha de clases y que en ella está la capacidad que tenemos para conjuntar nuestras voluntades, por encima de nuestras diferencias, y a pesar de nuestras divergencias, en aras de la meta superior que es México.

- A los empresarios, de que el pueblo los respeta por su función creadora de riqueza y fuentes de trabajo, pero repudia a aquéllos que se alian con los que los oprimen.

- A los indigentes, que representan un enorme porcentaje de los habitantes del país, de que lo más grave de los "tortibonos" es que se tengan que repartir, porque el gobierno los ha empobrecido con sus acciones hasta la desesperación. Lo deseable sería que no hubiera "tortibonos" porque todos tuvieran trabajo y con qué mantenerse sin tener que recurrir a la limosna oficial.

- Al pueblo en general, de que él es el mandante, el que debe de decidir cómo y por quién desea ser gobernado.

Nuestros compatriotas deberán, conjuntamente con nosotros, enseñarse a resistir y desobedecer a los que en el abuso del poder pretendían seguirlos oprimiendo.

La resistencia activa, pero no violenta, a la que vamos a invitar, no pretenderá destruir a nuestros enemigos, sino hacerlos entender que la sociedad mexicana ya no admitirá más abusos.

Esto exige de nuestra parte un partido mejor, más organizado y abierto, maduro y responsable, a la altura de las exigencias históricas.

A Jesús González Schmal y Salvador Rosas Magallón les manifiesto mi reconocimiento a su nobleza y compañerismo, lo mismo a Jorge Eugenio Ortiz Gallegos. En Acción Nacional no hay vencedor ni vencidos, todos tenemos un lugar en esta hermosa obra iniciada en 1939. Sé que ellos estarán también en la trinchera de esta batalla.

A mis contendientes de los otros partidos, los invito a que de inmediato concertemos las siguientes acciones en favor de la democracia y el bien de México:

1.- A firmar un pacto político en el que nos comprometemos a dar una campaña de altura, educativa y edificante para el pueblo. Esta declaración contendría en una de sus partes el compromiso de no aceptar un triunfo dudoso, fruto de un proceso electoral poco transparente, manchado por la ilegalidad, así como el reconocimiento de la victoria de quien resultare electo en las elecciones limpias y honestas.

2.- A sostener un debate televisivo en vivo y en red nacional el ultimo miércoles de junio de 1988, con interrogatorio cuyas preguntas no conociéramos de antemano, formulados por Octavio Paz, Lorenzo Meyer, Margarita Michelena, Héctor Aguilar Camin y Luis Pazos etc. y otros intelectuales mexicanos.

3- A hacer una declaración pública de nuestro patrimonio personal y el compromiso de quien gane la elección de publicar cada año la declaración de ingresos a Hacienda y de modificación patrimonial todo verificable por auditores públicos designados por una comisión de 3 diputados de cada partido político.

Como candidato presidencial de Acción Nacional, voy a pedirles a todos ustedes, convencionistas, una primera acción de campaña. Un hermano panista de Yucatán' José Domingo caamal, está preso desde el 19 de febrero de 1985 por un supuesto asesinato de otro amigo panista que lo acompañó a protestar por el fraude de Chemax Se trata de un preso político del que todo Yucatán sabe que es inocente.

Nosotros podemos y debemos sacar de su injusta prisión a José Domingo Les pido que tan luego regresen a sus lugares de origen envíen telegramas a la Secretaría de Gobernación protestando por esa injusticia y exigiendo su liberación. Luego tomaremos otras medidas. Les pido que apoyen las acciones que con este propósito vayamos dictando. El solidarismo debe comenzar por nuestra propia casa, con nuestros compañeros de lucha.

MEXICANOS:

Reiniciaremos hoy con la campaña presidencial un movimiento político por el cambio democrático del país. Están dadas las condiciones para una nueva victoria del pueblo sobre el autoritarismo, la corrupción, la injusticia y el desarrollo. "¡Es la hora de luchar!".

Por la victoria, todos un paso adelante.

¡Viva Acción Nacional!