febrero 23, 1989

Ceremonia de toma de protesta del Gabinete Alternativo





Discurso del Ing. Manuel J. Clouthier
Coordinador General
Febrero 23, 1989

Señores invitados que nos honran con su presencia:
Señores representantes de los medios de comunicación:
Dirigentes y legisladores de Acción Nacional:
Amigos todos:

Los miembros del Gabinete Alternativo de Acción Nacional agradecemos al Comité Ejecutivo Nacional de nuestro partido la distinguida confianza que han depositado en nosotros para desempeñar las funciones que a este nuevo organismo se le han asignado.

Aceptamos con gusto nuestras respectivas responsabilidades, convencidos de que este nuevo esfuerzo contribuirá positivamente a que nuestro país encuentre la senda del desarrollo social, económico y político en forma justa, libre y democrática.

En estricto sentido, esta ha sido el propósito permanente en la conducta de Acción Nacional a lo largo de toda su existencia. Por eso esta ceremonia se realiza en el marco de los festejos del cincuenta aniversario de la fundación del partido.

El Gabinete Alternativo es una avanzada adaptación de la rica y profunda aptitud propositiva del PAN a las exigencias de la situación política del México de hoy.

Son tres los encargos fundamentales que hemos recibido:
  1. Presentar proyectos de solución a problemas nacionales y medidas alternativas de administración pública.
  2. Hacer el seguimiento permanente de las principales políticas gubernamentales, analizarlas y emitir juicios.
  3. Plantear y promover ante los órganos correspondientes del gobierno nuestra propuestas.
Nos disponemos a realizar estas tareas con acendrado patriotismo, con lealtad a la doctrina del partido y con profundo respeto a los ciudadanos.

Sabemos que así contribuiremos a crear un debate político de altura; serio y ponderado, que facilitará a los electores la manifestación de su voluntad política en el eminente acto de la emisión del sufragio.

Al crear el Gabinete Alternativo, Acción Nacional incorpora un elemento de sana inovación en las formas de lucha política. Estamos seguros que tendrá efectos no sólo electorales, sino también educativos, ya que servirá al mejoramiento de nuestra cultura política.

El primer reto que este nuevo órgano habrá de enfrentar es el del conocimiento del público y la exacta valoración de su presencia en la escena política, como instrumento efectivo para la solución de problemas nacionales y para el diseño del futuro.

Habrá que vencer incredulidades, apreciaciones simplistas y deformaciones malintencionadas con la entrega de lo mejor de nosotros en todas las actividades que desarrollemos, apegados a la solidez tradicional de los posicionamientos de nuestro partido. Estoy seguro de que lo vamos a lograr porque en este equipo nos hemana una causa limpia y trascendente: la realización plena de México y los mexicanos.

En la evolución progresiva de nuestra patria se han dado hitos decisorios, cumbres históricas que dejaron profunda huella en el ser nacional. El tiempo que estamos viviendo es uno de esos momentos. Nos encontramos en un punto crucial en la definición de los mejores caminos para el desarrollo de los mexicanos en todos los órdenes. En este contexto, el Gabinete Alternativo como dependencia del partido no puede ser otra cosa que lo que el mismo PAN es: Una herramienta en manos del pueblo para la edificación de una Patria ordenada y generosa y una  y una vida mejor y más digna para todos.

Por encima de resultados oficiales y de agravios, la confrontación electoral reciente fue un parteaguas, porque expresó con vigor sorprendente la disposición del pueblo para superar el desperdicio de capacidades y talentos, que además de otra causas, ha propiciado esa cadena fatal compuesta de tres eslabones: La pésima administración pública, la mediocre dirección política y el sectarismo autoritario.

Fue un parteaguas, porque un gran número de mexicanos dejamos de llorar por el país que se frustró, el México que pudo haber sido y no es, para ocuparnos en la construcción del México que por su historia, su cultura, sus recursos, su posición geográfica y su gente todavía puede y deber ser.

Si algo se ha rescatado en México en los últimos meses es la esperanza. La que tiene el pueblo en sus propias potencialidades. Es palpable la fe de los ciudadanos en las posibilidades de reconstruir la República. Esa esperanza y esa fe son el alma de las transformaciones que están ocurriendo en el país. ¡Ahí está el motor de los cambios! No en las oficinas de planeación tecnocrática.

El Ejecutivo Federal –cuya legitimidad democrática de origen nunca podrá estar plenamente acreditada– ha puesto en marcha un proyecto político que, se afirma, tiene por objeto la "modernización nacional". Ese proyecto con apariencias aceptables podría fracasar totalmente si no procura una articulación democrática más clara y decidida, escapándose al ensamblaje corporativista, que con arreglos, pactos y concordatos entre cúpulas sólo modernizaría los privilegios.

No se puede conceder viabilidad a dicho proyecto gubernamental si prescinde del elemento intrínseco a la modernidad que es la democracia. La verdadera modernización, para que sea tal, debe descansar en el consenso nacional básico formado a través del sufragio, pues de otra forma se convierte en un nuevo ejercicio de despotismo ilustrado, mas o menos concertado entre élites oligárquicas, con el pueblo como víctima y espectador.

Sabemos que la democracia no es una panacea y que no se le puede pedir lo que por sí misma de manera natural no puede dar. Pero asimismo proclamamos la superioridad ética del sistema democrático. Estamos igualmente persuadidos de que al país no le queda otra opción, esta convicción, finalmente la comparten con Acción Nacional millones de mexicanos de las más variadas tendencias políticas.

No es terquedad obsesiva insistir, por décadas, en la importancia central de la democracia en una estrategia sólida de modernización, porque en la medida que ésta implica recomposición de estructuras económico-sociales y cambios en la vida y en los patrones de conducta de las personas, sólo se justifica si proceden de la manifestacióne expresa de la voluntad popular, regcogida fielmente a través de los mecanismos primarios y secundarios de consulta a la sociedad.

Los mecanismos primarios son los procesos electorales libres, competitivos, constitucionalmente garantizados y de resultados indubitables. A través de ellos los ciudadanos participan en la formación de la voluntad política, modelan un mandato a la autoridad, definen el rumbo, marcan soberánamente sus derroteros. Se pueden equivocar, pero tienen la posibilidad de corregir y enmendar el camino.

Las instituciones y los procedimientos constitucional democráticos tienen la función no sólo de hacer fluida la expresión de los sentimientos de la nación sobre su propio destino, sino que impiden la concentración del poder político, económico y social en unos cuantos actores que a capricho unilateral definen lo que le conviene a la mayoría y fijan apriorísticamente una formulación concreta de un supuesto bien común o interés nacional en forma rígida.

La democracia permite que la definición del bien general se logre en forma colectiva, como producto de una búsqueda auténticamente comunitaria, a través del debate público, plural, tolerante, respetado y en igualdad de condiciones en una sociedad abierta, entre diversas opciones.

Cuando se cumplen estos requisitos florece naturalmente la auténtica unidad nacional –que no la mítica unicidad autoritaria–, los esfuerzos de toda la sociedad pueden organizarse con mejor disposición para el logro de objetivos comunes de progreso, equidad y distribución productiva de la riqueza.

Los procesos de consulta secundarios son los encuentros entre los múltiples grupos e intereses que existen en la sociedad para dialogar, contraponer e intercambiar propuestas y puentos de vista entre si y con la autoridad legitimamente constituida.

Estos mecanismos secundarios son necesarios y por tanto exigibles, pero son complementarios a los procesos de consulta primaria. Sirven para afinar las lineas del mandato democrático general en áreas específicas, pero de ninguna manera pueden sustituirlo. Menos aún cuando algunas organizaciones intermedias no cumplen sus funciones, ya porque están controladas verticalmente por el poder, ya porque no son genuinamente representativas.

En este caso no hay sino una mera simulación de consultas y un claro intento de manipulación autoritaria.

De una u otra forma, culaquier supuesta auscultación desde arriba entre grupos, jamás podrá reemplazar lo que sólo la epresión de la voluntad popular puede dar desde abajo.

Señores invitados, amigos y compañeros de Acción Nacional:

Si nos atenemos a sus primeras verbalizaciones y a sus documentos iniciales, el proyecto gubernamental para el sexenio 88-94, que deberá ser presentado como Plan Nacional de Desarrollo en los próximos meses, descansa en la búsqueda de tres acuerdos nacionales.

  • Para la ampliación de la vida democrática.
  • Para la establilidad y el crecimiento económico.
  • Para el mejoramiento productivo del bienestar popular.

Los tres objetivos integrados podrían, en efecto, constituir un proyecto viable de modernización del país. Fieles a nuestro compromiso de seriedad y de oposición responsable admitimos esa posibilidad.

Sin embargo, consideramos que está presente el peligro de una falsa modernización, o una modernización retórica, sin correspondencia con los hechos. Y lo que es peor, que se intente hacer pasar por modernización a unas cuantas medidas efectistas, con el propósito de enmascarar la ausencia de verdadera voluntad política para establecer las bases de cambios estructurales reales. Desgraciadamente hay hechos que nos autorizan a pensar así.

El gobierno tiene el plazo perentorio de un año para despejar todas estas dudas. En 1989 deberá haber avanzado sustancialmente en esas tres líneas fundamentales. No tiene más tiempo, el pueblo no está dispuesto a otorgar una prórroga para un nuevo engaño.

La situación no admite términos medios.

  • La ampliación de la vida democrática deberá haber cristalizado en el primer semestre de 1989 en modificaciones constitucionales y leyes electorales justas, que posibiliten procesos electorales competitivos y limpios, como un primer paso para la transición a la democracia.

  • Al terminar 1989 la estabilización de la economía deberá haberse logrado con un abatimiento definitivo e incuestionable de la tasa de inflación, mediante el sanamiento de las finanzas públicas y la reducción del aparato estatal y paraestatal a su mínimo necesario.

  • El mejoramiento productivo del bienestar popular deberá haber discurrido a través de nuevos mecanismos que desechen los vicios de paternalismo controlista o de la dádiva clientelista. En su lugar deben estar funcionando esquemas alentadores de empleo productivo, remunerativo y permanente, la promoción de la micro, pequeña y mediana empresa, para lo cual será necesario desmontar el exceso de reglamentos, permisos y tributos que impiden el florecimiento de pequeñas unidades económicas de producción. Las zonas de pobreza extrema deberán haber sido atendidas con un plan de emergencia de asistencia solidaria efectiva y comprobable.

Las consideraciones antes expuestas sobre el proyecto gubernamental de modernización y la formación misma del Gabinete Altenativo, se inscriben dentro de la postura política que el partido dió a conocer el 16 de noviembre en su documento "Compromiso nacional para la legitimidad y la democracia", en el que se define que "la oposición democrática y responsable no es por si misma un obstáculo permanente frente a la acción gubernamental, sino que sus funciones tienen un alcance que rebasa los límites partidistas en la búsqueda del bien superior de México" y "exige al gobierno el inicio de un proceso de legitimación por ejercicio y la transición a la democracia plena, la discusión pública de los puntos de concentración y la búsqueda en el diálogo razonable y respetuoso las mejores soluciones para el pueblo de México".

Acorde con esta línea, el Gabinete Alternativo, será vigilante celoso de los avances o retrocesos en el proyecto gubernamental de modernización del país.

Demandamos el cumplimiento cabal de la palabra dada.

Y porque sabemos el proyecto gubernamental puede ser mejorado, nos disponemos a trabajar en la elaboración de propuestas concretas para llevar hasta sus últimas consecuencias el proceso que nosotros mismos contribuimos a crear.

Denunciaremos y frenaremos todo intento "gatopardista" de remodelación de lo viejo. El pueblo de México recibirá así, una prueba más de que Acción Nacional es la opción segura de democratización integral de la vida mexicana. Única via de modernidad auténtica, aceptable y posible para los mexicanos de hoy, del mañana.