marzo 09, 2002

Bravo Mena con Clouthier

Guillermo Zamora
Marzo 9, 2002
Proceso

En febrero de 1988, al término de lo que el Partido Acción Nacional (PAN) llamó la primera etapa (Michoacán, Guanajuato y Querétaro), de la campaña de su candidato a la Presidencia, Manuel J. Clouthier, un balance inicial indicaba:

Visitó diez ciudades del centro de la República, en quince días, reunió en total a unas 120,000 personas en diferentes mítines, reuniones con empresarios, estudiantes de escuelas particulares, mujeres de capas medias; también se reunió con campesinos y artesanos (Abasolo) y miles de radioescuchas oyeron, preguntaron algunos hasta se entusiasmaron con Maquío.

Clouthier calificó la primera etapa de su gira como "triunfal batalla por la información". Asimismo, dejó constancia de la seguridad que debía de obtener un triunfo sobre el PRI y sus demás oponentes.

Empero, puntualizó que no estaba dispuesto a permitir que se violara lo que llamó "las ya deterioradas reglas del juego" y esgrimió como su mejor arma "la desobediencia civil". La seguridad de Clouthier en la victoria en las elecciones de julio de 1988 se basó en el análisis que realizó Luis Felipe Bravo Mena, considerado por los panistas como un de sus ideólogos más prestigiado y quien renunció a principios de enero, a la Confederación Patronal de la República Mexicana, para sumarse al estado mayor cloutheriano, como máximo asesor político.

Bravo Mena, de 35 años de edad, quien también fue analista de política nacional del Consejo Coordinador Empresarial, fue entrevistado en febrero de 1988 a bordo del "Aguafiestas", mientras recorría los caminos de Guanajuato.

Para el ideólogo panista, la estrategia general sobre la que se inspiraba la campaña era que el país había entrado en unos de esos procesos típicos de cambio histórico, de término de una época. "Así lo sentimos porque, entre otras cosas, se advierte un estado de ánimo que en un tiempo todo el mundo compartió, en que los valores estructurales e instituciones fueron consideradas intocables e incluso míticas, como la Presidencia y el propio modelo de estabilidad política con el que México ha funcionado en los últimos 60 años".

Bravo Mena, quien milita desde 1969 en el PAN, sostuvo que el país había empezado a cuestionar muchas cosas que anteriormente eran sagradas. "Todo esto nos habla de que segmentos importantes de la población demandan ya nuevas fórmulas de relaciones y un esquema diferente en el país".

Señaló que en las dos semanas de la primera etapa, "la demanda de cambio" se reflejó claramente en la movilización de la población. "Este es un indicador de que nuestra hipótesis estratégica para la campaña es acertada".

Argumentó que esta primera etapa dejó ver que las alternativa panista es "precisamente hacia donde se quiere el cambio". Admitió que quizás todavía la gente no contaba con la necesaria claridad sobre la plataforma y la doctrina de Acción Nacional; "empero, se identifica con un bloque genérico de ideas, que ciertamente no son la línea que ofrecen las otras opciones políticas".

Al hacer un análisis del sector empresarial, dijo advertir tres grandes segmentos, que se daban en todas las organizaciones. "Es horizontal, no por estancos". El primer segmento, que lo denominó como oligárquico, "está casado con la suerte del sistema político. Es un sector que va a seguir el destino del sistema". Se trata de capitales muy fuertes hechos durante la época del alemanismo, y señaló a Carlos Hank González, a Emilio Azcárraga y a Eloy Ballina, entre otros.

A un segundo segmento lo llamó "desarrollista". Dijo que se trataba de hombres que se habían hecho por su esfuerzo, "sin embargo, se acomodaron a las condiciones creadas por el propio sistema, al modelo de desarrollo cerrado, autárquico, protegido. Se acomodaron a esas condiciones de privilegio, de mercado interno cautivo, de permisos, etcétera, pero no se puede negar que ellos pusieron parte de su esfuerzo, de su creatividad". Como ejemplo de este segmento dió a Agustín Legorreta.

A un tercer segmento lo denominó "libre" y explica que es aquél que está formado con esfuerzo, creatividad, "que quizás en algún momento aprovechó las condiciones del modelo de desarrollo cerrado y protegido, pero finalmente es el que ha entendido que tal como van la situación y el sistema político, el país no tiene salida".

"Entonces, el ´libre´ es el segmento del sector empresarial que tiene la convicción de que para empezar a sacar al país de problemas, se necesita comenzar por cambiar el sistema político. Y de allí definen una opción política, partidista". El segmento libre, dijo Bravo Mena, está encarnado en personalidades como las del propio Manuel J. Clouthier y Juan Sánchez Navarro.

"La vida del sector empresarial oscila mucho entre el liderazgo de los oligárquicos y el de los libres. En la medida en que la situación del país empieza a tener cierta perspectiva de solución, cierta luz en el túnel, el sector desarrollista tiende a cargarse hacia donde va el sector oligárquico, que siempre está a favor del sistema. En la medida en que la situación se descompone, el sector desarrollista, que es el mayoritario, tiende a cargarse hacia el segmento libre".

Reconoció que los planteamientos de Acción Nacional son derechistas. Sin embargo, puntualizo: "Podemos hablar con mayor precisión de que somos de derecha, pero una nueva derecha".

Al pedirle que defina la vieja y nueva derecha en México, indico: "La vieja derecha estaba muy recargada en valores religiosos. No quiere decir que ahora no estén presentes, pero ubicaba su discurso en ese tema, en las confrontaciones del siglo pasado, en las relaciones Iglesia-Estado, en el enfoque del 29, de la Cristiada.

"La nueva derecha no está puesta en estos términos. Otra diferencia es que la derecha tradicional era fundamentalmente anticomunista. No proponía. Tenía un análisis monotemático. Ahora nuestro discurso pretende ser propositivo. Quizás debamos clarificarlo más.

"Estamos usando el discurso político de la doctrina del partido, la que a su vez procede de las tesis del socialcristianismo, de liberal anti-reeleccionismo de la Revolución". Aceptó que en su partido existe un abanico de matices al respecto.

Explicó que parte de la campaña tenía como objetivo reforzar ese discurso. Aun cuando admitió "el anticomunismo en Acción Nacional sin duda es válido, pero ya no es el tema central. No es anti desde el momento en que ya somos pro. Ahora decimos, esto es lo nuestro y si no compagina con las otras ofertas, eso ya es una decisión de la ciudadanía".

No tuvo reparos en aceptar que, efectivamente, se veía con mucha claridad que es entre las clases media y media alta en donde surtía efecto el discurso panista, "aun cuando creemos que nuestra alternativa no está negada definitivamente para clases más desprotegidas".

Bravo Mena agregó que no hay que confundir el neopanismo con la nueva derecha, pues en el primero se intenta identificar el reciente ingreso al partido de cierto tipo de personajes, sobre todo empresarios.

Bravo Mena consideró que su partido no era una opción capitalista. "Somos una tercera opción, que desde hace tiempo definimos como 'solidarismo' y nos identificamos con el régimen de la República Federal Alemana, que se acerca bastante a nuestro ideal. Nuestro modelo de nación es de economía social de mercado".

(Proceso No. 0587 / 1 de febrero de 1988)