septiembre 30, 2007

Una hija de Maquío Clouthier sacó a la luz un libro sobre su padre


México, 25 Sep (Notimex).- A 18 años de la muerte de Manuel J. Clouthier, uno de los ideólogos más importantes del Partido Acción Nacional (PAN), su hija y heredera política saca a la luz Maquío, mi padre una biografía íntima y a la vez política de esta figura importante en el desarrollo de la vida democrática en México.

La exdiputada federal, Tatiana Clouthier, reúne en esta obra, testimonios, entrevistas, documentos personales y recuerdos de familia; de amigos cercanos y de ella misma.

Lo hace para comprender cómo "desde pequeño este hombre empezó a tomar de diversas fuentes los principios que habrían de fortalecerlo y dar sustento a su existencia hasta realizar finalmente su misión en la vida":

"Abrir un boquete en el sistema político y social mexicano, con el propósito de invitar a cada ciudadano a asumir su compromiso personal de transformación".

Editada por Random House Mondadori, bajo el sello Grijalbo, Maquío, mi padre. El hombre y el político es una semblanza que comienza no en el momento que nace Maquío, sino recordando su muerte a los 55 años, deceso con el cual cumplió una más de sus promesas: "quiero morir joven", solía decir.

Así, Tatiana Clouthier no sólo revisa la vida de su padre, sino la historia de la familia antes de contar con Manuel entre sus miembros, para ir descubriendo en los abuelos y bisabuelos las características que conoció y valoró en su padre.

Desde el detalle de que el hermano menor de Manuel J. Clouthier pronunciara Maquío en vez de Manuelillo, cómo se vio afectado por el divorcio de sus padres; su vida militar en los Estados Unidos, este "singular relato biográfico" se desarrolla en un nivel de cercanía humana al que sólo una hija podía tener acceso.

El liderazgo de Maquío, primero ocurrió en el plano empresarial e inmediatamente después en el político, aunque la autora dimensiona que sus preocupaciones sociales y el amor a su país siempre influyeron de forma determinante en su toma de decisiones.

"En este punto, Maquío, mi padre entrega al lector, la historia pormenorizada de su carrera, detallando sus primeros fracasos y, los logros que le permitieron ostentar la candidatura del PAN a la presidencia de la República (1988-1994), cuya terna de contendientes se completaría con los nombres de Cuauhtémoc Cárdenas y Carlos Salinas de Gortari.

En medio de la incertidumbre que dejara el proceso electoral de 1988 y la idea generalizada de un gran fraude, Maquío encabezó un movimiento de protesta que entre sus más sonadas expresiones tuvo la declaración de una huelga de hambre, marchas y actos de resistencia.

Ello se complementó con la integración de un gabinete alterno, cuyo objetivo fue asentar que el ganador no encabezaba un equipo de gobierno legítimo.

Tatiana Clouthier nació en 1964. Obtuvo la licenciatura en Lengua Inglesa por el Instituto Tecnológico de Monterrey. En la Universidad Autónoma de Nuevo León cursó la Maestría en Administración Pública. Ha participado en organizaciones ciudadanas como Alianza Cívica, Movimiento Ciudadano por la Democracia y en el Grupo San Angel.

También fue Diputada Federal del PAN, partido al que renunció en marzo de 2004 por motivos políticos e ideológicos; luego de su renuncia siguió en el Congreso como diputada federal independiente.

Ha ejercido como traductora profesional y columnista de los periódicos El Porvenir y El Financiero.

septiembre 29, 2007

Manuel Clouthier sigue vigente

Héctor Larios Córdova
El Universal
29 de septiembre de 2007

Con el paso de los años, la obra vital de muchos hombres queda en el olvido. No ocurre así cuando el ejemplo y la esperanza han rendido frutos, cuando se comparte una convicción común, cuando hay coincidencia en el alto deber de servir al país.

Manuel J. Clouthier es uno de esos ciudadanos mexicanos cuya obra vital fue servir y cuyo recuerdo es herencia de entrega, de pasión y de generosidad en el cumplimiento del objetivo que siempre ha guiado los trabajos de Acción Nacional desde el instante mismo de su fundación: acertar en la definición de lo que sea mejor para México.

Quizá la mayor herencia pública de Clouthier son los centenares de ciudadanos que siguieron su ejemplo y decidieron dejar la comodidad de su vida privada para inscribirse y trabajar activamente en organismos de la sociedad y en partidos políticos, muchos desde luego en el PAN, y que han sido la causa eficiente de la democratización y transformación de México.

A la luz del proyecto original del partido, Manuel J. Clouthier vino a ser un eslabón sin el cual no habría contacto entre el ideal democrático y el triunfo democrático. No se puede pasar del deseo a la realidad sin ofrecer un trabajo tesonero y destinado a ser, en palabras de González Luna, “trigo de prueba en el molino de nuestra historia, pues para otros será el pan”. Maquío resulta así un personaje fundamental en la historia y trayectoria de la democracia mexicana. Un ejemplo de energía renovadora de la mística, pues antes en la oposición y ahora en el gobierno “sólo está derrotado el que ha dejado de luchar”.

Maquío sabía que la democracia no se constru-ye con grupúsculos de incondicionales, sino con liderazgos decididos. Nunca creyó en los sectores, las corrientes o los caudillismos; más bien aprovechó prudentemente su auténtico carisma y su indudable liderazgo para fortalecer la lucha democrática; nunca ambicionó ser presidente, diputado o jefe del partido; siempre habló de lo que teníamos que hacer para salvar a México de las garras de la imposición.

El liderazgo de Clouthier jamás pretendió avasallar al partido, justo lo contrario: Maquío luchó por lo mismo que lucharon los fundadores y por lo mismo que hoy debemos luchar nosotros. Para él la primacía era de lo político, lo que requeríamos era democracia para la justicia en la libertad, y la misión era construir un gobierno nuestro, dedicado precisamente a la creación de los medios necesarios para gestionar el bien común, conjugado con las libertades y prerrogativas esenciales de la persona humana.

Clouthier nunca pensó en sobredimensionar al partido, siempre supo que la transformación vendría de la propia sociedad.

Maquío representa una de las grandes etapas en la vida nacional, una etapa que no se agotó en la insurgencia electoral, en la protesta enérgica o en el ejemplo de entrega máxima. Su paso por Acción Nacional significó para el partido adquirir una nueva dimensión política, nuevas posibilidades como alternativa de gobierno y nuevas responsabilidades para llevar a cuestas el trabajo de transformación del país. Además de eso nos enriqueció con nuevas capacidades, métodos y vocaciones.

Sus convicciones personales, sus valores definidos y vividos lo llevaron a dejarnos junto con su esposa Lety otra gran contribución, su familia numerosa, comprometida y formada. Su participación en el Movimiento Familiar Cristiano da claro testimonio de su aprecio por la familia.

Por eso Manuel J. Clou-thier sigue presente en nuestra lucha, en nuestros corazones y en nuestra esperanza. Por eso recordamos toda su entrega por el bien de México. Porque es un vivo ejemplo de que cualquier ciudadano puede asumir los motivos espirituales y convertirlos en acción ciudadana capaz de doblegar los intereses e inercias más retrógrados, como los que hoy frenan la transformación del México ya democrático en un México democrático, justo y libre. No sé cuántos fuimos, pero sí sé que somos miles de mexicanos quienes gracias a Maquío sumamos a las obligaciones y sueños personales y familiares las labores que derivan del amor a su patria y las responsabilidades cívicas de ser parte activa en la transformación y mejora de nuestra nación.

Coordinador del grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados

septiembre 26, 2007

Las herencias en disputa

Gonzalo Navarrete Muñoz (*)
Crónicas
yucatan.com.mx
26 de septiembre de 2007


Mediaban los años 80. Caminábamos por el largo lobby del hotel Aristos cuando advertimos que entraba por la puerta del Paseo de la Reforma el rubicundo ingeniero Manuel Clouthier. Tengo la impresión de que estaba rodeado de guardaespaldas pues eran, me parece, los días en que le habían invadido el legendario rancho Paralelo 38 y estaba librando una de sus batallas contra el gobierno autoritario.

Javier Acevedo lo conocía porque algún líder empresarial yucateco se lo presentó. Lo saludamos y, abierto como era, aceptó acompañarnos a la cafetería. Eran otros tiempos: el gobierno tenía un insano protagonismo sobre una economía desbocada con tres dígitos de inflación y devaluaciones recurrentes; el control sobre los precios era una amenaza o una oportunidad para la corrupción.

El sector empresarial, del que era caudillo “El Maquío”, era dueño de un discurso que poseía una justificación histórica que lo hacía cautivador. Los organismos de la iniciativa privada encabezaban con valor una suerte de oposición al sistema autoritario de aquellos años.

La postura de los empresarios se fortalecía con el pensamiento lúcido de Octavio Paz, Enrique Krauze, Gabriel Zaid y otros intelectuales brillantes.

No se puede omitir la participación meritoria de la prensa independiente, que era una minoría y por eso muy respetable. Las palabras francas, nobles y generosas de este voluminoso norteño de ojos transparentes eran seductoras, tanto más para unos yucatecos como nosotros que teníamos el antecedente de la gesta cívica de don Víctor Manuel Correa Rachó y nuestros multiseculares recelos contra el gobierno central.

Recuerdo que Clouthier empezaba sus exposiciones con una frase que resultaba simpática: “Oiga usted mi amigo”. Ya nos lo había advertido don Jesús Reyes Heroles: ni la prensa ni los organismos empresariales eran instrumentos de oposición.

Carlos Castillo Peraza, Porfirio Muñoz Ledo, Heberto Castillo, Manuel Camacho Solís, entre otros políticos con un sentido claro de la historia, nos ofrecieron las alternativas. Se permite repetirlo: al destino le gustan ciertos reivindicaciones. Clouthier contendió por la gubernatura de Sinaloa contra Francisco Labastida Ochoa, perdiendo según se aseguró por los maléficos efectos de un fraude. Años después, el señor Labastida sería el primer priista en perder la Presidencia de la República contra un panista, compañero de valentías de “El Maquío” y miembro de aquel gabinete “alternativo”, Vicente Fox Quesada.

Comentario al margen: durante la campaña del 88 el líder nacional de las juventudes panistas era un muchacho michoacano: Felipe Calderón Hinojosa.

Las masas son impredecibles, de ahí que los que pretendan profetizar sobre ellas se equivoquen estruendosamente. Es posible que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano haya obtenido más votos que Manuel J. Clouthier del Rincón, pero los eventos subsecuentes demostraron que quien ganó las elecciones fue el panista: don Carlos Salinas de Gortari —quien fue proclamado presidente— implementó un programa ajustado a la propuesta que enarboló “El Maquío” y consiguió una gran popularidad que años después se transformaría dramáticamente.

Ha salido a la luz un libro de Tatiana Clouthier. Con una prosa llana y sincera, la hija del gran político sinaloense nos ofrece un recorrido por los pasajes más significativos de la vida de su padre, incluido el estremecedor suicidio de Cid, uno de los hijos de Manuel Clouthier y Leticia Carrillo.

Javier Acevedo, que todo lo sabía, me lo dijo después de aquella memorable conversación. “Estás vacilando”, le di por respuesta. “No seas terco, sé lo que te digo, un hijito suyo se suicidó después de un regaño, por eso este hombre siente la necesidad de entregarse a una causa tan riesgosa”.

Tatiana, siendo legisladora por el PAN, renunció públicamente a la militancia y criticó con rudeza a su partido. Su postura no es insólita: los hijos de los próceres que intervienen en política suelen reclamar la herencia de sus ancestros y enfrentarse a las instituciones a las que pertenecieron sus padres. Cárdenas Solórzano es un ejemplo palmario.

Recientemente quedó la sensación de que en torno a la entrañable figura de don Víctor Correa Rachó sucedió algo similar. Los líderes panistas yucatecos no asistieron al acostumbrado acto en el panteón y algunos le han reprochado a Luis Correa Mena, quien ha roto y ha vuelto al seno de su partido, un protagonismo en detrimento de la institución.

Es revelador que a los hijos de Clouthier y Correa Rachó se les reproche obrar justamente en un sentido distinto al que procedieron sus padres. “El Maquío” y don Víctor remontaron la postura doctrinaria del PAN, que planteaba la “brega de eternidades”, con un noción precisa de la fortaleza del instituto político y se aventuraron a ser real lo que parecía imposible, por eso lograron una obra perdurable.

Es poco controvertible: es mucho el mal que se puede hacer y muy poco el bien al que se puede aspirar en trances como éstos.

Es curioso, la victoria tiene algunas similitudes con la derrota. Una y otra fomentan la división y el surgimiento de grupos antagónicos. Empero, hay una diferencia: las divisiones en la derrota son perniciosas y en consecuencia mucho más lamentables.

Finalmente apenas sí hay que decirlo: la herencia de estos luchadores es de todos los que nos beneficiamos de ella, incluidos los adversarios.

Pie de página: El arte de la política exige, para poder subsistir, el talento para transfigurar las derrotas en victorias.— Mérida, Yucatán.

gnavarretem@msn.com ————— *) Cronista de Mérida

mayo 08, 2007

El Maquío, un real Bárbaro del Norte

José Luis Elías García (movereelgar@hotmail.com)
Publicado en tres partes en: lapalabra.com


Tuve la fortuna de colaborar en la campaña a la Presidencia de México, en la que fue candidato Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, El Maquío. Sinaloense, de Culiacán, lugar de donde yo procedo.

Yo vivía en el Distrito Federal, y al día siguiente de haber estado con Ricardo Rocha en una entrevista, en la que el Maquío, le dio el veinte y las malas a R. Rocha, hablé a las oficinas del PAN, que entonces estaban ubicadas en la Calle de Ángel Urraza, solicité y se me concedió una cita y de entrada le dije, "le felicito, por ese par de cosas que trae, cree que pueda conseguir algo? No, pero "les voy a hacer un agujero del tamaño del mundo" y así fue.

El Maquío Clouthier, antes de iniciar su campaña, como muchos de los integrantes de su medio, era soberbio, prepotente, selectivo con la gente de la que se rodeaba; pero a medida que avanzaba su labor de proselitismo y que tenía contacto directo, con los mexicanos de tercera, se fue sensibilizando; a grado tal, que su actitud y manera de ser, dio un viraje de ciento ochenta grados. Adoptó actitudes de humildad, de comprensión hacia los mas necesitados, logrando una aceptación completa de parte de éstos y eso fue lo que puso muy nerviosos a los priístas y desde la CTM, se iniciaron acciones tendientes a nulificar sus actuaciones y avances.

Trataron de crearle una huelga en sus empresas. Pero sus trabajadores, que estaban muy satisfechos con su patrón "el Maquío",. En solidaridad con su patrón, sus empleados no permitieron que prosperaran las perversas intenciones del "vetusto" líder de la CTM, quien le aplicó al Maquío y a sus seguidores el calificativo de "Bárbaros del Norte"

Para el 12 de Diciembre de 1987, fecha en que, en el entonces Hotel de México, en el Distrito Federal se celebraba el Baile de los Sinaloenses en México, le comenté al ingeniero Clouthier, que sería un tiro si asistiera a ese evento, dado que ahí nos reuníamos cerca de cinco mil sinaloenses. Asistió acompañado de Doña Leticia su esposa, de Tatiana y Jesús, sus hijos, Carlos Castillo Peraza y Humberto Rice, diputado federal y posterior presidente municipal de Mazatlán, Sinaloa.

Tal como se lo dije, su asistencia fue un tiro, ya que cuando le comenté a Germán Lizarraga, hijo de Don Cruz, director de la Banda del Recodo, que amenizaba estos bailes me dijo: Cuando llegue el ingeniero, hazme una seña, si estamos tocando, dile que nos espere a que termine la tanda. Así lo hice y cuando terminó la tanda, Germán, como si le hubiéramos pagado se avienta este spich: "Paisanos. Les tengo una muy grata noticia. Por primera vez, desde que celebramos este baile, se encuentra entre nosotros un candidato a la presidencia de la república y lo mas grande, es que es sinaloense. Se encuentra entre nosotros el Maquío. Fue el acabose, todo mundo se puso de pie para aplaudir y acudir a saludarlo.

Fue entonces que me di cuenta de lo temeraria de mi propuesta. Me pregunté: Y si le sucede algo al ingeniero? Y a pesar de los reclamos de mi esposa, por haberla dejado sola en la mesa, no me despegué del Maquío, pretendiendo protegerlo de cualquier cosa.

Al salir del Baile de Los Sinaloenses en México, nos citamos para acudir a las doce horas del día siguiente 13 de diciembre en el Monumento a Los Niños Héroes, donde abriría la campaña en el Distrito Federal.

Cuando llegamos, un grupo de militares estaba ahí rindiendo honores a estos próceres (13 de diciembre, cuando se supone que esto se el 13 de septiembre), y cuando pasaba el tiempo y rebasaba la hora en que se daría inicio al acto de proselitismo inaugural, se le preguntó al Maquio que haría él respondió: Esperar a que hagan su papel.

Cerca de la 13:45, cuando el general que estaba al frente de este grupo militar, iba a colocar la ofrenda floral, El Maquío tomó de la mano a Doña Leticia su esposa, , e invito a Abel Vicencio Tovar y a Luis H. Alvarez para que lo siguieran y se ofreció con el general para ayudarle a colocar la ofrenda y lo hizo.

Después de terminado el acto, el Maquío le dijo al general "General, lo felicito por su acto, estuvo muy emotivo". Ahora lo invito a que se quede en la apertura de mi campaña política a la presidencia de la república en este lugar. “Gracias ingeniero, pero yo soy militar, no soy político”. El Maquío le respondió "Entonces que hijos de %$#@, está haciendo aquí interrumpiendo mi acto político". El general no dijo nada, muy posiblemente impresionado de que un civil le hubiera respondido así.

Se inicio el acto de campaña ante aproximadamente dos mil asistentes, pocos, si se quiere, pero todos a cual mas de entusiastas, convencidos de lo que en ese tiempo era el proyecto de nación de el PAN, que el Maquío ofrecía y todos queríamos.
Al final se pasó la "charola" entre los asistentes, utilizando una bandera de Acción Nacional extendida, retirándonos poco tiempo después.

Para el 8 de Marzo de 1988, mi hijo y yo acudimos a la Ciudad de México para el registro oficial de la candidatura del Maquío, y otras actividades proselitistas y de protesta, como la que realizó frente a las instalaciones de Televisa por la Avenida Chapultepec, donde se exigió que ese medio se abriera a reseñar las actividades de campaña de todos los candidatos a la presidencia.

Estuvimos en el salón principal del Hotel de México (hoy World Trade Center), en Insurgentes Sur, en donde Desarrollo Humano Integral, A. C. (vulgo dhiacos, que están acabando con todos los partidos. En ese tiempo yo no sabía de este grupo), organizó un evento a favor de El Maquío en el que hubo mucha asistencia. Saliendo de ahí y después de comer, acudimos a la Secretaría de Gobernación, para el registro oficial del Ingeniero Manuel de Jesús Clouthier del Rincón como candidato a la Presidencia de la República.


Estando ahí se improvisó un mitin en el que el Maquío dirigiéndose a Manuel Bartllet Díaz, entonces secretario de gobernación le dijo: “Aquí estoy Don Manuel, y fíjese que no le llamo señor secretario de gobernación; porque todos los que han pasado por esta histórica casona, han sido maestros en la corrupción, pero usted aquí adquirió el doctorado, pues ha sido el mas corrupto de todos”. Hubo aplausos y se soltaron globos azules y blancos y unas palomas. Una de ellas, luego de levantar el vuelo baja y se posa sobre la muñeca del Maquío y entonces éste dice: “Mire Don Manuel, este animalito símbolo de la paz, se posa confiadamente sobre una conciencia tranquila. Lo invito a que baje para ver si hace lo mismo con usted” Claro que Bartllet Díaz no bajó y de hacerlo, la paloma jamás se le hubiera posado en la muñeca, ya que después me enteré que estaba amaestrada.

De ahí nos fuimos a la Avenida de la Reforma en donde el candidato Clouthier saludaba y platicaba con los transeúntes y poco después en un café le dije al Maquío: Ingeniero, considero que es muy riesgoso lo que anda haciendo y diciendo, sobre todo de frente y sin protección de guaruras, y me respondió: “Elías. ¿A quien consideras que le convenga mas al gobierno matar, A Salinas, a Cuauhtemoc o a mí? No respondí y siguió. ¡Claro que a Salinas! Porque si matan a Cuauhtemoc o a mí, nos martirizan y se echan al pueblo encima, pero si matan a Salinas, nos echan la culpa a nosotros y se siguen perpetuando en el poder con mayor razón”

Le pregunté: Entonces ¿por qué Cuauhtemoc si trae guardaespaldas y usted no? Porque Cuauhtemoc ha sido parte del sistema y está acostumbrado a ello y yo confió en ustedes, el pueblo.

Realmente ese tipo era un ejemplo a seguir por su hombría, su congruencia entre el hacer y el decir, que convirtió en enanos políticos a los panistas que le sucedieron, con honrosas excepciones, por desgracia muy pocas.

Ya como candidato oficial a la Presidencia de México por el Partido Acción Nacional, el Ingeniero Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, sus actividades de campaña iban engrosando la lista de simpatizantes convencidos de que era el hombre que debiera gobernar.

A cualquier lugar al que asistía, salvo los fanáticos priístas, los ciudadanos comunes y corrientes le recibían con agrado y como nunca antes, lo mítines que se llevaban a cabo reunían cada vez mas y más adeptos y esto claro, no gustaba nada al gobierno y sus compinches como los líderes de la CTM, SNTE, CNOP, CNC, CROC, etc., etc., y tarde se les hacia que no lograban algo en su contra.

Fidel Velásquez quien era el mas agresivo, quizá porque vislumbraba el ocaso de su cacicazgo sostenido por mas de cuarenta años, como lo dije en el primer artículo, intentó sin éxito, crearle una huelga al interior de las empresas del Maquío y esto debido al respeto y agradecimiento que sus empleados tanto en la ciudad como en el campo le tenían a su patrón.

Se acercaba el día de las elecciones y cuando menos en Morelia, ciudad a la que regresé a vivir. las actividades a favor del Maquío, no eran lo que se pudiera decir de proselitismo, incluso comenté con uno de los dirigentes: ¿Acaso estamos jugando a perder con este no hacer lo suficiente por el candidato? No me respondió.

Las actividades de campaña, iban mas encaminadas a favor de los diputados, montones de trípticos estaban arrinconados en la bodega del comité municipal. Entonces me di a la tarea de doblarlos de 4 a 7 de la tarde, salía con ellos y por la mañana se los entregaba a mis trabajadores y amigos para que los repartieran. Está mal decirlo, pero por mi conducto se repartieron más trípticos que por parte de los comités estatal y municipal.

Se estuvo trabajando en la capacitación de funcionarios y representantes de casillas, me inscribí para ser uno de ellos y ocasionalmente oía que entre los jefecillos del PAN, mencionaban mucho el día “D”, me parecían un tanto ridículos, los consideraba como soldaditos jugando a la Segunda Guerra Mundial, lo que no sabía era que para el día “D” la estrategia era convencer a los votantes integrantes del voto duro a votar por Carlos Salinas de Gortari.

El día de las elecciones, aparte de fungir como funcionario de casilla, una vez que entregué mi paquete electoral, me puse a trabajar en la recepción de los paquetes faltantes y cuando le sugerí a uno de los compañeros que estaba al lado que guardáramos copias de las anotaciones respecto a los resultados que estábamos obteniendo, minutos después se levanto y poco tiempo después, alguien llegó a sustituirme en el conteo. Saquen sus propias conclusiones.

Mi intención era, el proponer que los demás comités hicieran lo mismo y con el resultado total, compararlo con los de los demás partidos y a su vez, con los resultados oficiales.

Los acontecimientos posteriores a la elección presidencial de 1988 (fue la primera en la que participé como miembro de un partido político), creo que fueron como todos los que se daban después de perder en el PAN. Los verdaderos panistas como siempre se preparaban para la siguiente, mientras que los oportunistas se retiraban a sus negocios particulares o asuntos personales.

Contra lo que se vaticinaba, El Maquio (que era considerado como Neo panista), continuó en la lucha en contra del fraude, la caída del sistema, que fue fraguada en gobernación.

Previo a la elección cuando le preguntaban sus simpatizantes ¿qué iba a hacer en el caso de que le robaran la elección? El les respondía: “Yo voy a hacer lo necesario, pero lo más importante es. ¿Qué van hacer ustedes si no les respetan su voto?.

Previo a la toma de posesión de Salinas de Gortari, El Maquio llevó a cabo un sin fin de manifestaciones, como la que realizó frente al Palacio de Bellas Artes, en contra de la complicidad en el fraude de Miguel de la Madrid y en la que embistió la valla de militares como cualquier quarter back de Fútbol Americano y fue retirado en peso (mucho por cierto) por los militares que le tenían mucho respeto, por los pantalonzotes que portaba.

Recorrió todos los estados de la república llevando a cabo reuniones en las que a la vez que motivaba a los panistas a participar como candidatos a diferentes puestos de elección popular, reunía prospectos para formar el gobierno alterno y una vez conformado este (cumpliendo su promesa de pisarle la sombra al presidente fraudulento), se presentaba con los miembros de su gabinete en todos los lugares a los que asistía Carlos Salinas de Gortari, quien sudaba frío y se llenaba de rabia.

Debo aclarar, aunque es de muchos conocido, que en ese tiempo era muy difícil convencer a los panistas para que fueran candidatos, ya que sabían que tenían nulas o muy pocas posibilidades de triunfar, los que aceptaban eran personas íntegras, honestas, valientes, que sabían lo que arriesgaban (Visitas de supervisores o auditorias de Hacienda, llamadas anónimas con amenazas hasta de muerte, etc.) Sin embargo desde el 92, los candidatos surgen como hongos y ya como funcionarios disfrutan placenteramente las mieles que los próceres del PAN lograron a base de muchos piquetes de abejas africanas.

Contra la voluntad de muchos “panistas” seguía realizando reuniones en la sede nacional del PAN Angel Urraza, en donde se analizaban y programaban eventos de resistencia civil que se llevarían a cabo.

En una ocasión que asistí, personalmente le comenté a Luis H. Álvarez (entonces presidente nacional del PAN), que un funcionario menor de gobernación ofrecía entregar pruebas del fraude del 88, ya que el había participado en ese evento, pero que quería tratar el asunto con él para exponerle las condiciones, nunca me dijo sí ni que no, me pareció evidente que no tenía intención de alterar los resultados oficiales por alguna razón.

La decisión ya había sido tomada, abandonar al Maquio y a sus ilusos seguidores. La cúpula del PAN ya estaba negociando su prometedor futuro, no en balde a Luís H. Álvarez y a Diego Fernández de Cevallos, en el período de Carlos Salinas se les conoció como las ardillas panistas (no salían de Los Pinos).

El Maquio con Cuauhtemoc Cárdenas y Rosario Ibarra de Piedra, tomaron el acuerdo de no reconocer ningún triunfo, ni propio ni ajeno, pero el que no respetó este acuerdo fue Cuauhtemoc y en Morelia, Michoacán calentó a tantos michoacanos con: “Yo gané y yo me voy a sentar en la silla presidencial”, que por varias semanas La plaza de Armas de esa ciudad estuvo tomada por sus seguidores que lo consideraban El Tata Lázaro redivivo, pero curiosa y repentinamente ese fuego se apagó. ¿Qué circunstancias mediaron para ello? Sólo Cuauhtemoc lo sabe y no creo que quiera decir lo que verdaderamente ocurrió.

El Maquio llevó a cabo aquella huelga de hambre en el Ángel de la Independencia en donde poco a poco se quedó solo en los últimos días de Diciembre, pero como todo un hombre, nunca se rajó y fue el último que se retiró, decepcionado por el abandono en que lo dejaron los “líderes” panistas que salieron a disfrutar de sus merecidas vacaciones por el arduo trabajo realizado.

Los panistas, cuando menos en Morelia, Michoacán, eran miembros de un club muy exclusivo; Acción Nacional, muy selectivos. En lo personal, nunca me han gustado las recomendaciones, me recomiendo solo.

En Diciembre de 1987, en el Distrito Federal, cuando le dije al ingeniero Clouthier que me regresaba a Morelia, me dio una tarjeta de presentación para Germán Tena, presidente del Comité Estatal de Acción Nacional en esa ciudad, jamás la entregué. Llegué y me presenté con mi nombre completo y dije que quería colaborar en la campaña a la presidencia. Los presentes me miraron como Dios a los conejos y dijeron: “Que bien, pero hasta ahí”. Pero necio como he sido siempre, todas las tardes asistía desde las cuatro hasta las ocho de la noche, doblaba trípticos, engrapaba banderolas o pasacalles. Me hacía útil, pero para nada me pelaban, como que se preguntaban ¿este tipo que querrá? (además que mi cara y mi manera de hablar, nunca me ha ayudado en las relaciones públicas), como después lo comprobé, pensaron que era un espía y “muy astutos y más absurdos”, me dejaban seguir para descubrirme.

Cuando el Maquio llegó a Morelia a principios del 88, mi hijo y yo le recibimos con música sinaloense, cuando se dirigió a mi con deferencia les llamó la atención, yo no les había dicho que era sinaloense (por fortuna no se me ha pegado ningún acento de los lugares donde he vivido), y fue entonces cuando mas o menos me aceptaron y me dirigieron la palabra con mas frecuencia, incluso me aceptaron la propuesta que hice de ser funcionario de casilla.

Me confié y diseñe la portada y estructura para un periodiquito de campaña que constaba de seis hojas tamaño carta que informaría de las actividades de campaña local y del Maquio, con caricaturas alusivas y aparición semanal, pero no estuvieron de acuerdo porque el nombre era muy ofensivo y peyorativo para el partido: Lo titulé “El bolillo”, su logotipo era un bolillo que humeaba como recién salido del horno.

Siete meses después cuando les presumí a unos amigos priístas que tenía credencial del PAN, “te felicitamos” dijeron, por que es un tango conseguir una credencial de ese partido, menciono esto porque en una reunión para postular candidatos para regidores en el 89, a un empresario que había acudido por primera vez, acompañando a un panista, de golpe y porrazo le ofrecen una candidatura para que fuera regidor y controvertido y controversial como soy, de inmediato los cuestioné. “Discúlpenme, pero se me hace incongruente que sean tan selectivos para aceptar ciudadanos como miembros y tan sueltos para aceptarlos como candidatos”, con esa actitud mía, seguía sumando adeptos.

El empresario, no sé si fue por lo que dije o por principios y honestidad que respondió: “Les agradezco la invitación, pero no sabría que hacer ni que decirles a los electores como candidato de Acción Nacional, cuando no conozco su vida interna, sus motivaciones, sus principios de doctrina o reglamentos internos.

Huelga decir la mirada que me dirigieron por haberles eliminado a un candidato, pero siempre me he manejado dentro del margen mas estrecho de la congruencia, sin importarme las consecuencias.

En Septiembre de 1989, con motivo de la celebración del cincuenta aniversario de la fundación de Acción Nacional, recibí una invitación para asistir a una Cena de Gala.

Le compré un vestido de cóctel a mi esposa y un smoking para mí y cuando llegamos, estaban en la puerta Luís H. Álvarez y el ingeniero Clouthier vestidos de traje azul claro y Germán Tena de pantalón de mezclilla y chamarra de cuero. Después de saludar a los dos primeros, le dije a Germán: “Pues no que era cena de gala, de hacer sabido que el presidente estatal del partido se iba a vestir así, no gasto en el vestido de mi esposa y en mi traje de gala” Hubieran visto la cara que puso.

Aún más. La cena fue amenizada por un grupo de cuerdas que estuvo interpretando música clásica y mexicana muy agradable, pero que no me satisfacía, como a muchos de los asistentes tampoco.

Antes de que terminaran su actuación le pregunto a uno de los jóvenes del comité juvenil del PAN y le digo que si hay manera de conseguir un mariachi para que nos tocara. Me dijo que sí, le di dinero y fue por ellos, recomendándole que al entrar lo hicieran tocando “Juan Colorado” y en seguida “El Sinaloense”.

Cuando inician, le digo a mi esposa que saliéramos a bailar, Me dijo: “Pepe, no creo que esté bien, vas a molestar más a Germán” “Me vale le dije, vamos” No pusimos a zapatear y el Profesor Aviles, sinaloense radicado en Morelia, Michoacán, ex director de La Nación, el periódico oficial de Acción Nacional hizo lo propio con su esposa.

Sin importar el gesto de enojo de Germán, invité a los demás asistentes a que salieran a bailar, lo hicieron y el jolgorio duró dos horas.

Fue la última vez que tuve oportunidad de saludar al ingeniero Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, ya que en los primeros días de Octubre lo accidentaron cuando se dirigía al aeropuerto de Mazatlán, Sinaloa para recoger al primer gobernador panista Ernesto Rufo Appel por el Estado de Baja California, quien visitaría Culiacán para junto con el ingeniero Clouthier, motivar panistas a que se postularan como candidatos a la presidencia municipal, regidores y diputados, evento que fue clausurado.

El Maquio, acompañado de un diputado local sinaloense murieron en un accidente ocurrido cerca del Municipio de San Ignacio, por la carretera internacional México-Nogales, no me consta (en este caso hablo de oídas). Cuando tiempo después pasé por el lugar del accidente, se rumoraba que desde un helicóptero habían disparado a la llanta delantera izquierda del automóvil en el que viajaban el Maquio y su acompañante quien conducia, y que al reventarse el neumático provocó que el vehículo se estrellara de frente con un camión de carga torthon (15 A 18 Tons.), que circulaba en sentido contrario y al parecer los dos viajeros murieron de inmediato ante tremendo impacto.

Aunado al rumor anterior, se dieron otros, como el que me comentó una persona que estuvo presente en el velorio. Doña Leticia Carrillo, esposa y en ese momento ya viuda de Clouthier, no hizo cargos en contra del chofer del camión de carga que participó en el accidente, muy por el contrario, pidió que fuera liberado de inmediato sin que se le hiciera cargo alguno.

Además, que cuando el entonces Secretario de Gobernación licenciado Gutiérrez Barrios llegó en representación de Carlos Salinas de Gortari para entregar las condolencias de parte del Gobierno de México, al parecer Tatiana la hija del ingeniero se le puso al brinco y que Doña Leticia intervino diciéndole: Deja que cumpla con su trabajo y se vaya no lo interrumpas.

Estos rumores y el hecho de que el Maquio se había convertido en una piedra en el zapato de Salinas y su gabinete, me hicieron atar cabos y aceptar que el accidente en que perdiera la vida el ingeniero Clouthier y su acompañante fue provocado.

Tres días después en Morelia, Michoacán tuvimos una reunión los panistas. La cita fue a las ocho de la noche relacionada con las actividades de campaña y eran las diez y media y todavía no se ponían de acuerdo sobre quien sería de los asistentes el primero en ordenar una misa de reponso en honor del ingeniero Clouthier y como me revienta que se mezclen la política y la religión, como de costumbre troné en contra de esos persignados hipócritas.

Les dije: “Señoras y señores, como ustedes saben, hace treinta y cuatro días que falleció mi padre y créanme que si bien me dolió su muerte, no me duele tanto como la del Ingeniero Clouthier, porque mi padre a sus noventa y cinco años había satisfecho con creces su ciclo vital, pero al ingeniero, en plena vida activa política, para nuestra desgracia le quedaron muchas cosas pendientes por realizar, sobre todo por nuestro país y por sus habitantes”.

”Considero que en lugar de estar discutiendo por quien será el primero que le dedique una misa, el mejor monumento que podemos erigir en su memoria es el emularlo en todos sus actos como mexicano ejemplar y que cada uno hombre o mujer, nos fajemos muy bien los pantalones y faldas y que él se sienta orgulloso de la semilla que sembró y germinó en nosotros”.

Al parecer nadie siguió su ejemplo ni mi sugerencia, ya que la mayoría de sus compañeros empresarios y discípulos han sonado estereo como funcionarios: Fox, Barrio, Canales Clariond, Goicochea Luna, etc., ni que decir de Luís H. Álvarez y Fernández de Cevallos, que se convirtieron en mercenarios de la política, con excepción de Rufo Appel, en mi opinión muy personal.

En lo personal y como tributo a su memoria me dejé crecer la barba tal como la usaba el y me la corté cuando mataron a mi hijo Carlos Alberto. He intentado seguir sus pasos en lo vertical de mis acciones políticas, congruentes con el decir y el hacer e incorruptibles, directo al hablar y escribir sobre temas políticos sin temor a los riesgos que esto ha implicado, como la muerte de mi hijo.

Algunos inconformes me dicen que tengo la lengua muy larga. Sí, porque tengo la cola muy corta y no me la alcanzan a pisar cabrones, les respondo”. Claro que con esta actitud, aumento mi círculo de “amistades” y como digo: mis relaciones públicas aumentan.

Unos días después de “el accidente” del Maquío Clouthier y su acompañante, y porque se decía que Ciudad Juárez era el paraíso de Acción Nacional por su gente bravía, honesta y decidida, sin pensarlo mucho y después de que mi segunda esposa se negó a seguirme, argumentando que ella no iba a dejar su posición como secretaria ejecutiva por seguirme en la búsqueda de una quimera que nunca iba a encontrar o alcanzar, mi hijo Carlos Alberto y yo, nos trasladamos a esta próspera y hospitalaria ciudad que nos dio cobijo, pero que decepción en dondequiera se cuecen habas, pero esa es otra historia como dice la nana Goya.