mayo 16, 2011

El circo en Palacio

Ricardo Alemán (@RicardoAlemanMx)
Excélsior

Los ingenuos de siempre ya colocan a Javier Sicilia en pedestal de oro, tocado por el dedo divino, y le acreditan cualidades sobrehumanas

Acostumbrados a la creación de mitos y a la invención de ídolos de barro —y peleados con la sensatez y la saludable autocrítica elemental—, un sector de la llamada comentocracia empieza a ver, en la marcha del 8 de mayo, señales casi divinas de que se podría convertir en movimiento histórico capaz de cambiar a México y, en una de ésas, al mundo.

Y, claro, los mismos ingenuos ya colocan a Javier Sicilia Sicilia en pedestal de oro, tocado por el dedo divino, y le acreditan cualidades sobrehumanas, decisiones infalibles, visiones proféticas y, por si hiciera falta, la verdad absoluta. Se niegan —todos esos comentócratas— al ejercicio elemental de autocrítica que los lleve a plantar los pies en el suelo y reconocer que, en tanto ciudadano de a pie, Sicilia poco o nada sabe de seguridad pública, crimen organizado, narcotráfico y, no se diga, de lo que hoy se juega en torno a su persona, rumbo a 2012.

Igual que todos los mortales, Sicilia es falible —y son notables sus pifias en unas cuantas semanas—, pero resulta que los mismos que en su momento se treparon “al movimiento de Cárdenas” en 1988; los mismos que acompañaron a Clouthier, los mismos que endiosaron al EZLN y al subcomandante Marcos en 1994; los mismos que llamaron al voto útil a favor de Fox en 2000; y los mismos que se beneficiaron del otro “movimiento”, el de AMLO en 2006, son los mismos que hoy nos quieren vender a Sicilia como el nuevo salvador de la patria.

¿Y qué pasó con el movimiento de Cárdenas, la lucha de Clouthier, el alzamiento zapatista, la “fallida esperanza” de Fox, ese “milagro social” dizque de izquierda de López Obrador? Todos acabaron en oportunismo político, en encumbramiento del ídolo de la temporada y en el mito del momento, pero nada se resolvió en concreto de los grandes problemas nacionales. ¿Dónde están hoy Cárdenas, el movimiento de Clouthier; donde están Marcos y el EZLN; donde están Fox y AMLO?

Más aún, ¿dónde está el movimiento al que llamaron el señor Martí, y la señora Wallace; dónde están los llamados de decenas o cientos de víctimas y agraviados de la violencia..? Lo cierto es que, en el caso de Javier Sicilia, como en el de otros ídolos o mitos sociales que han creado los mismos grupos podridos de siempre, parece destinado a terminar en un nuevo circo; ahora un circo de lujo, con difusión en vivo y en directo, y con un escenario histórico, el Palacio Nacional.

¿Qué pasó con el EZLN y Marcos, cuando al inicio del gobierno de Fox los mismos grupos podridos de siempre —que sólo buscan el beneficio político inmediato, pero a los que nada les importa ni la democracia ni las libertades ni la justicia ni la paz ni acabar con la violencia—, gritaron en México y en el mundo que querían diálogo, que querían recorrer el país, llevar su mensaje a todo el territorio nacional..? ¿Se acuerdan?

Todo terminó en un penoso espectáculo de las cañadas de Chiapas convertidas en negocio de turismo revolucionario e intelecto ceceachero, en tanto que Marcos y el EZLN recorrieron el país sin pena ni gloria, se llevaron a cabo los diálogos de San Andrés, se hizo una ley y… hoy, los pobres siguen más pobres y los ricos más ricos en Chiapas.

Pero, eso sí, tuvieron su circo por todo el país, en el Zócalo y en la Cámara de Diputados. ¿Y luego? Nada, el circo y el pan: el oportunismo político de unos, la renta electoral de otros y los que pagan los platos, los que pagan la decepción, los que se enojan y mientan madres, son los mismos de siempre, los burlados ciudadanos; ingenuos que de tanto en tanto creen el canto de las sirenas de esos ídolos y mitos geniales.

Cárdenas, Clouthier y Fox dieron batallas históricas por la caída del PRI. Bueno, pues el PRI ya cayó, pero siguen igual la corrupción, la miseria, la mala educación, el desempleo, el crimen y la inseguridad. Ya llegaron, al poder presidencial el PAN, y al poder en el DF la izquierda del PRD. ¿Y dónde están los cambios que prometieron? No hay cambios sustantivos. Pero, eso sí, hoy el PRI está a punto de volver al poder, en medio del fracaso cultural de la derecha y la izquierda. ¿Y las luchas de años y los ídolos de hace décadas y los mitos creados por montones? Todo acabó en una burla.

Si compramos en la tienda de conveniencia de la esquina un poco de realismo, sensatez, madurez y sentido común, veremos que la marcha y “el movimiento” de Sicilia terminarán en otro circo y otra tomada de pelo. ¿Por qué? Porque detrás de esa marcha y de ese movimiento están los mismos de siempre: el pueblo bueno. Al tiempo.